El cuento “Segunda Vez,” por Julio Cortázar, es un comentario social acerca de las desapariciones misteriosas durante la guerra sucia en Argentina hace treinta años. Es probable que sea una obra controversial porque sugiere la corrupción del gobierno y representa las personas que reciben las convocatorias como víctimas. El cuento es muy intrigante porque es un ejemplo moderno del código de los misterios. Aunque no es un misterio clásico como las novelas de detectives, el cuento crea un enigma al principio y mantiene el interés del lector a lo largo de la obra completa. Al final, no hay una solución explícita pero Cortázar nos deja pensando en los destinos posibles de las personas ignorantes que esperan afuera de la puerta la segunda vez.
Algo que me interesa del cuento es el cambio de voz después de los primeros párrafos y en la oración final de la historia. Éste funciona como una manera de ironía dramática, cuando los lectores saben algo que el protagonista no sabe. Esta técnica añade suspenso y tension al cuento. Mientras María Elena trata de resolver sus preguntas sobre los trámites del “ministerio,” el lector sabe un dato muy importante y ominoso—que hay personas que la están esperando sin su conocimiento. La ironía dramática es un poco incompleta porque al final del cuento, todavía no entendemos quienes son las personas que la están esperando y que va a pasar cuando María Elena sale por la otra puerta misteriosa después de regresar. El autor utiliza los miedos y dudas de María Elena para postergar la resolución del misterio y extender el enigma. Por todo el cuento, Cortázar derrota las expectativas del lector y María Elena. Los dos están buscando desesperadamente por algo confortante y normal en la situación pero Cortázar no les da este lujo. Cortázar trata de representar las víctimas inocentes de la dictadura de Argentina. Es claro que la burocracia funciona en una manera mecánica, sin considerar los rostros de los ciudadanos. Los trabajadores del “ministerio” se preocupan más sobre los tantos cafés de la mañana que las víctimas inocentes del proceso corrupto y este hecho comunica la impresión grave de la guerra sucia—la intención original de Cortázar.